Rompecabezas

Nu 9, de Alex Hook

Al despertar, tus ojos supuraban
un inmenso revoltijo de palabras.
Tus oídos no soportaban el tumulto
de una imagen corrompida
por el eco de sus formas.
Quisiste abandonar esas esencias.
Olvidar aquella noche y reconstruirte al mediodía.
Deseabas ya no comprender esos olores,
fundirte en claroscuro y acariciar
el tiempo entre las sábanas.
Pero al salir de aquella cama
percibiste que tu cuerpo estaba desprendido.
Un brazo allá, las piernas a la izquierda,
los brazos agitándose en la puerta:
debías volver a conformarte.
Recogiste todas las piezas y el complejo ensamble de tu cuerpo
te inspiró una miseria ineluctable.
¿Qué faltaba?
Eso quieres responder, mas no hay palabras,
no hay ideas de otras noches y otras caras y otros sueños.
Das vueltas y vueltas y vueltas
a todas las respuestas,
ya es imposible explicar los fracasos, la tristeza,
la sutil desesperanza.
Y es que cuando armabas tu cuerpo esa mañana,
olvidaste que el alma
estaba debajo de la cama.

© Iván Ríos Gascón. Del libro Espacios liminares (Edit. Praxis, México, 2002)

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