Nunca llega el amor

Nunca llega el amor a perpetrarse,
a solidificar el alma de las cosas.
Falacia, del mirífico embustero
con su fragilidad exasperante:
no soporta un silencio, una palabra
inoportuna, un roce, un accidente,
NADA.
Completitud intrascendente,
purgatorio concéntrico finito,
pensamiento genial que se disuelve
sin hallar la molécula rectora,
siniestra luz agonizante,
solución al problema no planteado,
materialización insustancial,
conocimiento ignoto.
Tú, Scherezada, a la que el mundo espera,
mujer de mil y un encantos.
Yo, vagabundo, apátrida, olvidado.
Nuestra herencia final está dictada
desde la concepción.
Otro para la historia
del desamor.

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