No…

El Silencio, de Johann Heinrich Füssli

A quien le quede el saco,
con todo cariño

No renaces, cual Fénix, de cenizas
… eres ceniza.
No te levantas, al morder el polvo
… eres polvo.
No salvas ya tu dignidad en ruinas
… eres ruinas.

No te rebelas como el digno esclavo,
no estás harto.
No rompes el cordel que te sujeta,
lo veneras.
No te liberas del dolor y el hierro,
te da miedo.

No te salvas del fuego, aun ardiendo,
no proteges tu cuerpo, aun herido,
no reniegas, cobarde, del verdugo,
no te apartas, rüin, de tu enemigo,
no te procuras cálido refugio
ni en la tormenta, la humedad o el frío;
no tienes dignidad, conciencia o duelo…
no tienes esperanza
… ¡pueblo mío!

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