El asno

"Gitano con Asno". Óleo sobre tela de Joaquín Agrasot

En la dehesa sátiro, en el corral asceta,
paciente como Job, como Falstaff deforme,
con gravedad de apóstol, sobre la frente quieta,
lleva los dos apéndices de su cabeza enorme.

Ni la hartura le halaga, ni el ayuno le aprieta,
con su destino vive, si no feliz, conforme,
y prolonga su efigie de contrahecho atleta
en una innumerable generación biforme.

Vivió noches amargas, tuvo dias lozanos;
le cabalgaron númenes, le afligieron villanos;
unas veces la jáquima, otras veces el freno.

Honores y trabajos tiempo ha los dio al olvido,
pero siempre recuerda su pellejo curtido
la presión inefable del dulce Nazareno.

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