Décimas a la poesía

Tan sólo con seis letras te formamos,
bellísima palabra poesía,
tu nombre es toda la melancolía
que sentimos, tan sólo, los que amamos;
los que, cual lirio, el alma conservamos.
Mi pluma presta está para cantarte
lo que ha, mi pobre inspiración, de darte;
para que sepan que tu entraña encierra
los sentires del Hombre en esta Tierra,
el mismo que pretende, hoy, olvidarte.

Poesía es el Todo y es la Nada.
Es un niño dormido en una cuna.
Es el fulgor plateado de la luna.
Es el silencio de la madrugada.
Y es una flor que muere deshojada.
Tiene de emblema la melancolía
con algo de contadas alegrías.
Es fiel espejo de los desengaños,
bebidos en la copa de los años
y es vida y es sepulcro y agonía.

Es el amor golpeando a nuestra puerta
con un cartel que reza: “Soy prohibido”.
s el tiempo que todo ha destruido.
Es hollar la campiña, ahora desierta,
y es estar vivo con el alma muerta.
Es la furtiva lágrima que brota
al primer beso o al postrer adiós.
Es ver a Lucifer y es ver a Dios
y es oír que en el oído aún flota,
del canto del amor, alguna nota.

No sé si la pobreza de mi rima,
tu esencia habrá expresado en su decir;
tan sólo, poesía, eres vivir
y la vida es la savia que te anima,
vida que en tu belleza se sublima.
Llanto, rencor, amor, melancolía,
pureza, luz, desencanto, alegría,
sepulcro, ocaso, melodía y flor,
vivir de sueños y morir de amor.
¡Todo esto y mucho más eres poesía!

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