Bertolt Brecht y el recrudecimiento de su verdad literaria sobre los bancos

"Se los dije"

El pasado 10 de febrero se cumplió un aniversario más del natalicio de Eugen Berthold Bertolt Friedrich Brecht (1858 – 1956), destacado escritor alemán, poeta, dramaturgo e idealista revolucionario. Brecht fue uno de esos escritores que no se conformaron con guardar para sí el deleite intelectual del proceso creativo del arte, dejando al lector únicamente el gozo estético de la contemplación. Su obra fecunda es una invitación original, ingeniosa y vigente a través del tiempo, a la reflexión y el uso de la mente crítica. Así como vivió, desarrolló su trabajo artístico: rompiendo estructuras, cuestionando racionalmente normas y el sentido del “orden social” de su época.

Abiertamente en contra del capitalismo, Brecht despreció la timorata “sensatez” de aislar sus convicciones políticas del quehacer estético; por el contrario, veía en el arte un medio para educar y despertar la conciencia de las masas. Hizo de sus ideales la sustancia modeladora de su obra, y lejos de convertirse en propagandista intrascendente, su trabajo despertó la admiración del círculo cultural de su tiempo –aún de sus opositores–, exhibió la imbecilidad de la Alemania nazi y el servilismo de los intelectuales leninistas, pero lo más importante, trascendió épocas y distancias.

“Mayor delito que robar un banco es fundar uno”

Esa famosa frase proviene de una escena en “La ópera de los tres centavos”, sátira teatral con libreto de Bertolt Brecht (inspirado en “La Ópera del Mendigo” de John Gay, escrita dos siglos atrás), donde el autor hace una crítica mordaz a la viciosa burguesía de aquel entonces (1928), que no dista mucho de la actual. Durante el tercer acto, el personaje principal formula una serie de preguntas, entre ellas, “¿Qué delito es el robo de un banco comparado con el hecho de fundar uno?”. Al paso del tiempo, esa línea se añadió al anecdotario literario como una afirmación que, en los hechos, es absolutamente cierta.

Banco Mundial

Banco Mundial

Los bancos, cuyo origen se remonta a la antigua Grecia, son hoy en día las instituciones de más poder e influencia en el mundo. Han hecho de la usura su actividad predilecta y la fuente principal de sus ingresos. Básicamente se dedican a cobrarnos por utilizar nuestro dinero, prestarlo con altos intereses y enriquecerse mientras despojan a los deudores, haciéndonos creer además que es una necesidad fundamental –actualmente es prácticamente obligatorio— “tener el dinero en el banco”. También son inmunes a las catástrofes económicas neoliberales –por no decir que los causantes en muchos casos– y si éstas los alcanzan, ahí está, nuevamente, el dinero del pueblo para rescatarlos.

Los cerebros doctos en asuntos económicos podrán rebatir ampliamente la trivialización que hemos hecho de la actividad bancaria. En efecto, detallar a profundidad sus ramificaciones en todos los aspectos económicos del mundo es materia de otra disertación. Una de ellas, sin embargo, llama nuestra atención porque le da particular vigencia y relevancia a la multicitada acotación de Bertolt Brecht: el lavado de dinero.

hsbcEn la actualidad, no es ningún secreto que el crimen organizado tiene una decisiva injerencia en la economía formal y que la banca internacional saca una buena tajada de las ganancias del narcotráfico. Los casos recientes del banco norteamericano Wachovia o el británico HSBC, encontrados culpables de lavado de dinero del narco, confirman que la voracidad bancaria desconoce límites éticos o legales, exhibe también que las “autoridades” mundiales no tienen el menor interés por eliminar ese flagelo delincuencial (la sanción para ambos bancos fue una multa ridícula, mucho menor a los montos millonarios que obtuvieron por lavar dinero ensangrentado), porque mientras no se afecte su principal interés (el dinero), cualquier supuesta medida como “guerras” o cacerías de brujas de poca monta parece más una estrategia de la “autoridad” para debilitar a los competidores de uno u otro cártel –generando con ello más muertes que la propia actividad delictiva– y simular grotescamente que se emprenden acciones para combatirlos.

JPMorganLos casos citados no son los únicos que lo demuestran. Bancos de “gran prestigio” en Estados Unidos como JP Morgan o Bank of America son considerados como las principales lavanderías del narco en ese país, y pese al escándalo mediático, siguen operando en la más completa impunidad. De hecho, el director de la Agencia Federal de Control de Drogas (AFCD) de Rusia, Victor Ivanov, ha asegurado que los bancos necesitan del dinero del narcotráfico más aún de lo que los propios cárteles necesitan a los bancos y que el beneficiario final del narcotráfico siempre será el sistema bancario internacional:

“Si vemos el componente financiero de los delitos del narcotráfico, hay de hecho varias áreas diferentes. Consideren un país productor, Afganistán. Produce heroína que se vende en los mercados extranjeros por unos 100 mil millones de dólares anuales. No más de unos 4 mil millones se queda en Afganistán, mientras que el resto representa ventas en el extranjero. Los campesinos de Afganistán reciben alrededor de 1,500 millones. El Talibán saca alrededor de unos 150 millones. Todo lo demás se vende en los países de distribución o en los países de tránsito, pero el resultado es que el beneficiario final es el sistema bancario mundial, porque todo ese dinero no se queda durmiendo bajo la almohada de alguien, sino que va hacia el sistema bancario.”

Fuente: Proceso

En México, hogar y centro de operaciones del narcotraficante más poderoso del mundo (según Forbes), Joaquín Guzmán Loera, el régimen en turno acaba de conferir más privilegios, áreas de intervención y herramientas legales de dominación a esas respetables instituciones, a través de la mal llamada:

“Reforma” financiera

Un par de consideraciones previas a nuestro comentario sobre este asunto:

  1. Los cambios a las leyes involucradas liquidaron garantías a deudores y usuarios de servicios financieros, beneficiando a las instituciones que proveen estos servicios, es decir, se produjo un cambio de sujeto en la ley: antes protegía al usuario de las corporaciones bancarias, ahora las favorece y criminaliza a los usuarios. Por tanto, la denominación que aplica para nombrar correctamente a estos cambios legislativos es CONTRARREFORMA y así nos referiremos a ella en adelante
  2. Frente a la enorme ilegitimidad de quienes propusieron y aprobaron la contrarreforma financiera, pareciera un tanto absurdo discutir los “pros” o “contras” de éste o cualquier otro de sus planteamientos, ya que por definición no tenían autoridad legal ni moral para modificar leyes. El problema de fondo no es el contenido o consecuencias de las contrarreformas, sino otro, más elemental. Sin embargo, dado que los principales afectados no hicieron nada para impedirlas ni están haciéndolo para revertirlas, nos vemos obligados a revisar qué es lo que están acatando

bancosSi antes la banca en México hacía lo que quería, ahora ya es todopoderosa en las leyes gracias a la contrarreforma financiera recientemente promulgada, pues se han eliminado los pocos frenos legales que tenía para criminalizar a sus clientes y despojarlos rápidamente de sus bienes. Por cierto, prácticamente todos los grandes bancos mexicanos pertenecen a grupos extranjeros (Banamex → Citigroup, E.U.; Bancomer → BBVA, España; Serfín → Santander, España; Inverlat – Bank of Nova Scotia, Canadá; BITAL → HSBC, Gran Bretaña, entre otros).

La contrarreforma modificó la Ley de Código de Comercio, la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, y la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, para incluir los conceptos de “arraigo del deudor” y “embargo provisional o secuestro provisional de bienes”, que permiten a los bancos cobrar créditos incumplidos de forma expedita.

Sobre el “arraigo del deudor”:

Artículo 1168.- En términos de este Código se podrán dictar como providencias precautorias, las siguientes:

I. Arraigo, cuando hubiere temor fundado de que se ausente u oculte la persona contra quien deba promoverse o se haya promovido una demanda.

El arraigo o “radicación” obligará al prestatario a permanecer en la ciudad donde se esté desarrollando el juicio en su contra. Los bancos podrán solicitarlo cuando exista “temor fundado de que el prestatario se ausente o se oculte, lo cual se podrá probar mediante testigos o documentos idóneos”. Es decir, ahora los prestatarios que tengan adeudos estarán imposibilitados de salir de su ciudad, con riesgo a ser encarcelados en caso de incumplimiento, si el banco así lo solicita. De origen, esta medida es violatoria al Artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que garantiza el libre tránsito de toda persona para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes. Aunque ese artículo prevé las excepciones de orden judicial que limitan esta garantía, el “temor fundado” de los bancos por la evasión de pago como causa legal para violar el derecho constitucional de libre tránsito, es un acto salvaje y fascista de criminalización del deudor, pues se le equipara con un delincuente de alta peligrosidad.

Por cuanto a los embargos:

II. Secuestro provisional de bienes, en cualquiera de los siguientes casos:

a) Cuando exista temor fundado de que los bienes que se hayan consignado como garantía o respecto de los cuales se vaya a ejercitar una acción real, se dispongan, oculten, dilapiden, enajenen o sean insuficientes, y

b) Tratándose de acciones personales, siempre que el deudor no tuviere otros bienes que aquellos en que se ha de practicar la diligencia, y exista temor fundado de que los disponga, oculte, dilapide o enajene.

Es decir, los bancos ya pueden tomar posesión de los bienes que hayan sido dados en garantía por un crédito no pagado, sólo con la presunción de que el prestatario habrá de ocultarlos, traspasarlos, o en caso de recursos en efectivo, malgastarlos. Los bienes a los que se refiere la nueva ley consisten por lo general en el patrimonio del acreditado –-casas, carros, ahorros, etc.—- que son solicitados como requisito de garantía por las instituciones otorgantes de créditos.

Además, el demandado no podrá solicitar la revocación del embargo en cualquier momento. Ahora sólo podrá hacerlo después de que se haya dado curso a la demanda en su contra.

En resumen, aludiendo al humor negro del mexicano que, incapaz de poner fin a sus desgracias las describe de forma chusca, podemos decir que los bancos han quedado legalmente facultados para “cobrarse a lo chino”.

Medios de propaganda oficial han indigestado a la población con la letanía de los cambios en la contrarreforma que supuestamente benefician a los usuarios de servicios financieros, como el cacareado mandato para que los bancos faciliten el acceso a los créditos, pero lo cierto es que en un país con tanta desigualdad económica, salarios de hambre y una clase media sin poder adquisitivo, los préstamos bancarios sólo constituyen un mecanismo que pone en grave riesgo el patrimonio de los prestatarios, ahora que los bancos cuentan con medios legales para despojarlos rápidamente.

Por otra parte, la contrarreforma financiera, como sus correspondientes en el sector energético y de telecomunicaciones, también ha abierto la puerta a la intervención extranjera en más áreas clave del sector financiero nacional, a saber:

  • Inversionistas extranjeros ya pueden tener el control absoluto de aseguradoras y arrendadoras en México
  • Se modificó la Ley de Agrupaciones Financieras para que gobiernos extranjeros puedan intervenir matrices de instituciones trasnacionales con presencia en México
  • Si bien se prohíbe que directivos de una institución financiera en México sean extranjeros cuando la controladora está intervenida por un gobierno extranjero, no se prevé ninguna sanción o limitación a accionistas bancarios que pongan en peligro la economía nacional, e incluso faculta a las áreas legales de la Banca de Desarrollo para defender a directivos y ex funcionarios por las consecuencias de sus malas decisiones

El sentido común nos lleva a preguntar:

¿Por qué estas nuevas leyes no contemplan sanciones reales a la banca por lavar dinero del narco (una multa no es sanción, es pagar por seguir en la impunidad, como los diezmos millonarios que la iglesia recibe del narco a cambio del “perdón divino”) pero sí les otorgan más privilegios legales y más control sobre nuestro sector financiero?

¿Es esto un pago del régimen a esas instituciones por la ayudadita que le prestaron para hacerse del poder?

O mejor dicho, ¿serían estas instituciones las que impusieron al régimen para, a través de él, llevar a cabo sus contrarreformas?

Si la respuesta a cualquiera de las dos últimas preguntas es afirmativa, puede concluirse que México y la humanidad entera está “gobernada” por los peores criminales del mundo. Bertolt Brecht sabía esto y lo expresó hace más de medio siglo, cuando nos alertó en su obra sobre los riesgos de permitir el avance del capitalismo. Aquí podríamos añadir que, “mayor delito que fundar un banco, es el de la sociedad que los sigue manteniendo”.

– Memoria Poética

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