Baño de luna

Amante, amiga
muéstrame tu cuerpo.
Quítate el manto,
impúdica,
abre los brazos,
y descubre el seno.
Tiende tus manos blancas,
brasas de nieve,
y déjalas que vuelen
como aves migratorias en mi pecho.
Acércame tu boca
nívea sirena,
báñame con tu aliento;
que el hálito de plata
recorra cada palmo de mi cuerpo
y lo envuelva y se absorba
como se absorbe el agua entre los huertos.
Dame el abrazo gélido,
el abrazo de hielo
que me prometes cada noche oscura
y que me cumples, aunque sea de lejos.
No te vayas aún,
amante, amiga,
rival encarnizada de la aurora,
sé que para que venga
la dorada villana
falta menos.
Quédate un poco más en mi ventana,
amante helada, blanca amante, amiga,
que yo te haré el amor en estos versos…

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