Aun es tiempo que venga

Aun es tiempo que venga la que he aguardado tanto.
Huyó la primavera, pasó el verano ardiente,
descoloró el otoño las hojas del acanto
y el cierzo no me trajo noticias de la ausente.

Enfermo de la vida, con su piadoso manto
me ha de abrigar, si viene, como a un convaleciente;
disipará las sombras del torvo desencanto,
tendrá mimos de hermana para enjugar mi frente.

Con su dulzura ingenua, el soñado amor mío,
confortador del alma, quien mi endeblez sostenga
será en las inquietudes del más allá sombrío.

¡Para vida tan corta, la espera es ya muy luenga!
¡La que evoqué en mis horas de soledad y hastío,
aun es tiempo que venga, aun es tiempo que venga!

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