Amo

Calor del amor, de M. Farshchian (2000)

Amo el amor que brota de mis venas,
el que ha nacido para a ti quererte;
amo la luz que tiene tu mirada
en la tarde febril que vuelvo a verte.

Amo tu voz, tu ausencia, tu recuerdo;
amo el niño que está dentro de tu hombre;
amo tu vida aunque no sea mía
y, aunque no lo pronuncie, amo tu nombre.

Te amo con amor puro y eterno,
como sólo una vez se ama en la vida;
que no es amor ese deslumbramiento
que se apaga, se opaca o que se olvida.

El verdadero amor nace en el alma
y para alimentarse no precisa
de las deidades Juventud y Belleza
que el tiempo, en su correr, volatiliza.

El verdadero amor es luz divina,
es sol de estío por sus rayos fuertes,
es volcán para siempre incandescente
y su luz no la apaga ni la muerte.

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